Una deformidad de aparición rápida, dolor persistente o una curva asociada con destrucción vertebral obliga a considerar causas diferentes al crecimiento o al desgaste. Las infecciones y lesiones tumorales pueden debilitar una vértebra, modificar su forma y comprometer estructuras neurológicas.
Osteomielitis vertebral
La osteomielitis vertebral es una infección del hueso que puede destruir una vértebra y producir dolor, inestabilidad o deformidad. Su evolución requiere diferenciarse de una escoliosis mecánica.
Discitis
La discitis afecta el disco intervertebral y puede causar dolor intenso, espasmo y postura antálgica. La desviación resultante puede ser temporal o acompañar una lesión estructural.
Espondilodiscitis
La espondilodiscitis compromete el disco y las vértebras adyacentes. Puede causar pérdida de altura, colapso y una deformidad angular si progresa.
Tuberculosis vertebral (Mal de Pott)
La tuberculosis vertebral, conocida como Mal de Pott, puede provocar destrucción ósea, colapso y cifosis marcada. La deformidad asociada requiere una evaluación distinta a la escoliosis idiopática.
Brucelosis vertebral
La brucelosis vertebral puede afectar discos y vértebras y producir dolor persistente. Los antecedentes clínicos, el laboratorio y las imágenes orientan el diagnóstico.
Absceso epidural espinal
El absceso epidural espinal puede comprimir la médula o las raíces nerviosas. El dolor intenso, la fiebre, la debilidad o el deterioro de la marcha requieren atención hospitalaria inmediata.
Cordoma
El cordoma puede afectar el sacro o la base del cráneo y generar destrucción ósea y masa. Su localización y patrón focal lo diferencian de una deformidad vertebral habitual.
Osteosarcoma vertebral
El osteosarcoma vertebral es un tumor maligno productor de hueso. Puede provocar dolor, masa, deformidad y compromiso neurológico.
Condrosarcoma vertebral
El condrosarcoma vertebral produce tejido cartilaginoso tumoral y puede expandir o destruir la vértebra. Una asimetría progresiva requiere descartar lesiones focales.
Sarcoma de Ewing vertebral
El sarcoma de Ewing vertebral puede causar dolor, destrucción ósea y síntomas generales. La rapidez de evolución lo diferencia de una escoliosis estable.
Mieloma múltiple vertebral
El mieloma múltiple vertebral puede debilitar varios cuerpos vertebrales y provocar fracturas, pérdida de altura y deformidad. El dolor persistente requiere correlación clínica e imagenológica.
Linfoma vertebral
El linfoma vertebral puede infiltrar el hueso o tejidos cercanos y producir dolor, colapso o compresión neurológica. Su evaluación considera también el contexto sistémico.
Hemangioma vertebral
El hemangioma vertebral suele ser benigno y encontrarse de manera incidental. Algunos casos pueden expandirse, afectar el canal o modificar la resistencia de la vértebra.
Osteoblastoma
El osteoblastoma es una lesión ósea benigna que puede causar dolor y escoliosis reactiva, especialmente cuando afecta elementos posteriores de la columna.
Osteoma osteoide
El osteoma osteoide puede provocar dolor intenso y espasmo muscular, generando una escoliosis dolorosa que puede mejorar al tratar la lesión causante.
Quiste óseo aneurismático
El quiste óseo aneurismático puede expandir una vértebra, debilitarla y producir deformidad o compresión de estructuras cercanas.
Metástasis vertebrales
Las metástasis vertebrales pueden causar dolor, fracturas, colapso y cambios de alineación. Su distribución y el antecedente clínico ayudan a diferenciarlas de una escoliosis degenerativa.
Cómo se integra la valoración de la escoliosis
La valoración de la escoliosis reúne la magnitud y el patrón de la curva, la rotación vertebral, el equilibrio del tronco, la movilidad y la función neurológica. La pérdida súbita o progresiva de fuerza, la incapacidad para caminar, el entumecimiento perineal o las alteraciones urinarias o intestinales requieren atención hospitalaria inmediata.